
Si me seguís en Instagram o leísteis este post sabréis que hace unas semanas empezamos la operación “independencia de habitación” de Marta. Desde que nació hemos hecho colecho con ella y ya había llegado la hora de probar a montarle su propia cama en su propia habitación. Digo probar porque no era un tema que me preocupase mucho, si se adaptaba bien, genial. Si no, pues ya llegaría su momento. Me he hartado de escuchar comentarios como: “uf, a ver cómo la sacáis de vuestra cama” o “ya es muy mayor, vais tarde. No va a querer ir a su habitación”. Sinceramente ni contestaba, me daba igual si esto realmente iba a ser así o no. Y, al final, cada niño tiene un ritmo. Os adelanto que Marta, una vez más, me ha dejado alucinada con su poder de adaptación. Sigue leyendo


La semana pasada Marta y yo nos pusimos «manos a la masa» y, aunque finalmente nuestras galletas de mantequilla se espachurraron (creo que les pusimos poca harina) lo pasamos realmente bien con la experiencia. Ya sabéis que me gusta probar cosas nuevas con ella, dejarla experimentar, aprender, equivocarse… ¡Y ponerse perdida! 