Cómo Marta dejó el pañal

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Definitivamente la cosa no fue como esperábamos, pero eso no quiere decir que fuera mejor ni peor. La operación pañal para nosotros ha supuesto otra lección muy importante en la maternidad: Cada niño lleva un ritmo, por mucho que haya pautas establecidas, escucha a tu peque. En primer lugar porque no decidimos que era el momento, lo decidió ella sola. Yo en la recta final del embarazo no me veía con muchas fuerzas y paciencia para empezar el proceso. Pero ya os digo que no es algo que dependa de los papás sino de ellos mismos. 

Ya os hablé de que hace unos meses fuimos a una charla sobre el control de esfínteres. No teníamos ninguna intención de comenzar por aquel entonces, pero me apetecía tener una guía (que podéis recordar AQUÍ) por donde echar mano al tema cuando nos pusiéramos en faena. Pues me ha servido de poco, os tengo que reconocer. Os cuento nuestra experiencia.

Cuándo están preparadas/os

El primer día de Escuela Infantil, cuando recogimos a Marta a las 3, cual fue nuestra sorpresa cuando su tata nos dijo que, como había un par de niños que habían vuelto de las vacaciones sin pañal, Marta se iba con ellos a hacer pipí. Y que hacÍa. Nos quedamos alucinados porque, como os decía, no nos habíamos planteado que ya era el momento. Su educadora nos dijo que fuésemos probando, sin prisa, primeras tomas de contacto en casa. Esa semana aprovechamos para quitarle el pañal por las tardes y, tal y como habíamos leído, la llevábamos al wc cada poquito a ver si hacia. ERROR (error para Marta, seguro que a otro niño le funciona). Conseguimos que aborreciera el vater. Podía pasar media hora sentada sin éxito. Solamente por las mañanas al levantarse conseguíamos algún pipí. Además coincidió con los días que estuvo en casa por el dichoso virus boca-mano-pie. Se sentaba en el wc por aburrimiento, la mayoría de las veces sin éxito y se aguantaba el pipí muchísimo. Recuerdo un día que solo hizo dos veces en todo el día! Pero ni siquiera al ponerle el pañal para la siesta o para dormir hacía. Creo que se desubicó con el cambio. Aunque, también pienso que, por lo que he leído, es más o menos normal que al principio retengan el pis. En cualquier caso, el método de sentarla en el wc cada poco tiempo no funcionó. 

Ya había pensado en tirar la toalla, hablé con la tata de la guarde y decidimos esperar un poco…. Cuando me di cuenta del error y decidí escuchar a mi hija. Y entonces ella, sola, de la noche a la mañana, empezó a pedir pipí. Lógicamente había momentos que lo pedía cuando algunas gotitas ya se habían escapado. Pero eso es lo de menos! Me lo pedía ella, se sentaba y hacía. Incluso en la bañera, me pedía que la sacara porque se hacía “titi”.

Y no es por el tiempo que tarden (os estoy hablando de este cambio en apenas 10 días) es cuestión de dar con la tecla, de ver qué necesitan. Por ejemplo, después de comprar el kit de ikea (adaptador del wc más escalón) y de intentar usarlo sin éxito descubrimos que ella se sentía más cómoda en el orinal (la foto que ilustra el post es de esos primeros días en el wc). Quizá porque está más a su alcance, porque se puede mover más fácilmente o porque no le da tanto respeto como el wc (imagino que a un bebé de dos años le impondrá un poco sentarse en ese lugar tan grande con un agujero infinito ;)).

Establecer una rutina

Tampoco os preocupéis por esto, justo una semana después de empezar la operación pañal entramos al baño de una cafetería con el orinal y me dijo que ahí no, que en el grande, e hizo sin problema.  Al final son un poco “relojes” y, además de las veces sueltas que ella pide porque tiene ganas, rápidamente controlamos (y en el cole igual) en qué momento sentarla porque hay premio seguro 🙂 Y ya os digo que, al menos con Marta, no funciona sentarla cada poco tiempo, ni que se quede sentada 20 minutos. Si tiene ganas, al sentarla, hace enseguida. Ahora, después de dos semanas, la rutina es esa. Por la mañana la sentamos a hacer pipi, en el cole también tienen controlados los momentos donde van todos al baño y, por las tardes, antes de salir de casa, al volver y antes de dormir, esos son fijos. Cuando ella tiene ganas, en otras ocasiones, lo pide solita.

La caca nos está costando un poco más. Nos avisa cuando ya hay medio trabajo hecho, o nos pide que la sentemos cuando aún le queda un buen rato para hacer, es cuestión de tiempo y pronto encontrará el punto medio ;).

Quitar el pañal por la noche

En nuestro caso hemos quitado el pañal de golpe, día y noche, básicamente porque ya llevaba varias semanas despertándose con el pañal seco. Compramos unos empapadores en Mercadona para poder debajo de la sábana y listo. De momento no ha tenido escapes, incluso una noche, a las 4 de la mañana me despertó pidiendo pipí. Lo tiene súper controlado.

La llegada de un bebé a casa

Estaba preparada para notar cambios o algún retroceso con la llegada del bebé. Supongo que es pronto pero, de momento, no ha ocurrido nada. Ella sigue el proceso tal y cómo lo hacía antes de nacer Eric. Pipí controlado día y noche, caca poco a poco. En general se está adaptando muy bien a la nueva estructura familiar, incluido el proceso del pañal.

Motivar, motivar, motivar

Es la clave, y no es fácil. Yo he perdido la paciencia alguna vez, sobre todo cuando sabía que tenía ganas, esos primeros días, y se negaba a hacer, o nos pillaba por la calle y no quería sentarse… Marta se ha hecho encima 3 veces contadas, ella prefería retenerlo y aguantar a dejar que se le escapase. Algunos elementos y claves que nos han ayudado han sido:

  • Braguitas de princesas, de Minnie, de Bambie…
  • El cuento: ¿Puedo mirar tu pañal?
  • Descubrir que se siente más cómoda, sobre todo al principio, en el orinal.
  • Cuentos de pegatinas para que se relajase
  • Aplausos y fiestas con cada logro
  • No insistir

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Este ha sido y está siendo nuestro proceso. Intenso y un poco desesperante los 3-4 primeros días, pero luego todo fluye y es más sencillo de lo que parece. Sobre todo, escuchadles para saber si están preparados y confiad en ellos. Pronto lo tendrán súper controlado 😉

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