¿Alguna vez has conocido a alguien que te transmite paz?, aunque no sepas cómo explicarlo, estás al lado de esa persona y, de repente, todo lo demás no importa. Te relajas, te relaja. Tu mundo, tu mente, tus pensamientos se concentran en ella.. A mí me pasa con Sofia desde el primer momento en que la vi. Es la hija de una de mis mejores amigas, ¡mi primera sobrina! Comencé a quererla desde que supe que iba a llegar, fue un embarazo muy emocionante, entre proyectos, ilusiones, miles de fotos y ganas en aumento de ver su carita… Ya sabía lo que iba a pasar. En cuanto me la pusieron en brazos, con tan solo una semana, me enamoré y empecé a sentirlo. Me ablandó, me sentí débil y a la vez fuerte a su lado. Habíamos forjado algo para siempre, que perduraría en el tiempo y la distancia.
