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Mi parto I

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Le he dado muchas vueltas a cómo enfocar este post y finalmente he decidido dividirlo en dos. En el segundo os contaré con detalle cómo fue mi parto pero en este primero me apetece hacer algunas reflexiones. Os adelantaré que fue un parto un poco largo que acabó en cesárea (por cierto, os dejo al final del post una foto de cuando Marta estaba naciendo. Aviso aquí por si os da aprensión -aunque es en blanco y negro y es preciosa-, no bajéis hasta el final ;)). Y es precisamente por esto por lo que me apetece dedicarle unas líneas a «la césarea». Sé que son temas bastante delicados, y obviamente hay tantos puntos de vista como casos particulares, pero después de leer en muchos sitios como se demoniza el tema cesárea (ojo, yo voy a hablar de mi caso que fue cesárea por necesidad, no programada), quería dar el mío también.

Mi parto fue cesárea porque así lo decidimos -y hablo en primera persona del plural porque en todo momento la matrona y la ginecóloga nos informaban de todo y de las diferentes opciones para cada siguiente paso- porque era lo mejor para Marta y para mí y porque creo, siento y teníamos claríiisimo que lo importante era que ninguna de las dos sufriéramos. Por eso no entiendo la moda de criticar una cesárea por norma. Yo no quería cesárea sin intentar un parto vaginal (tampoco en el hospital donde di a luz son favorables a esto, intentan el parto natural siempre que sea posible) pero entiendo que lo primero es la salud. Me parecen muy injustas las mujeres o mamás que abogan por un parto vaginal y critiquen las cesáreas en TODOS los casos. No me gustan los pensamientos radicales y menos los intolerantes, y cualquier extremo me enfada. Conozco mamás que habrían deseado una cesárea porque la decisión del equipo médico de llevar el parto vaginal hasta el final supuso reanimación del bebé o consecuencias negativas para su salud. He leído en blogs (bastante populares) cosas como (más o menos): «Tras una cesárea es más dificil una lactancia exclusiva de éxito porque… Intenta dar el pecho tras una operación de apendicitis!» o «Solo tuve miedo de estar demasiado cansada y no poderlo hacer bien, no poder “llegar a meta” y que la carrera acabara en cesárea».

Lo primero: Una cesárea no es una operación de apendicitis, nada más lejos. Es un tipo de parto que conlleva una intervención quirúrgica sí, pero es UNA FORMA DE TRAER A TU BEBÉ AL MUNDO. Además, desde el principio Marta se enganchó al pecho perfectamente y ya llevamos casi tres meses de lactancia exclusiva de éxito. Además, he de decir que ha ido fenomenal y de momento no hemos sufrido ni grietas, ni mastitis ni nada por el estilo, Marta coge peso perfectamente, y dar el pecho ha sido una de las decisiones más bonitas de mi vida (igual en otro post comento esto, porque la LM da para reflexionar mucho) asi que creo que se puede considerar una LM de éxito.

Para lo segundo: Yo creo que LA META (así, en mayúsculas) siempre es tener a tu bebé al lado, no la forma en la que das a luz. No tiene más mérito una mamá que ha tenido a su bebé mediante un parto vaginal que la que ha sido mediante cesárea porque así tenía que ser.

Escribo todo esto porque me parece un tema tan sumamente delicado que me da rabia que la gente no mida sus palabras. Cuando tu bebé llega al mundo, además de ponerlo patas arriba y enseñarte lo que es AMAR de forma incondicional, llegan los miedos, estás HIPERsensible, todo asusta y todo afecta, y aunque yo estoy muy orgullosa de mi parto, creo que hay personas a las que puede doler leer comentarios de este tipo. Mi consejo, si estás leyendo este post y esperando a tu bebé es que tengas la mente abierta. Lo que importa es la salud de los dos y confiar en el equipo de matronas/ matrones y gines que tendrás alrededor, si has elegido a buenos profesionales, siempre velarán por tu salud y la de tu bebé y tomarán la decisión correcta en cada caso para que llegues a la meta al lado de tu pequeñín, que es lo único que importa.

Y aquí os dejo la primera primerísima foto de mi Marta, cuando estaba saliendo de la barriga de su mamá. «Ya te quería dentro de mí hija, pero fuera… Fuera te quiero tanto que nunca encontraría palabras para explicarlo. Eres lo más bonito que hemos hecho en nuestra vida». Pronto vuelvo con la segunda parte de mi experiencia con el parto. Si habéis llegado hasta el final del post, gracias por leerme!

 

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